🎥 Transmisión Video
Noticias
Lo últimoNoticias
Noemí Frenkel: de su iniciático “camino de libertad” al viaje que la conectó con un pasado silenciado
Se destacó en el ciclo De fulanas y menganas, por el que ganó el Martín Fierro a la Revelación, fue la villana de Amor sagrado e hizo decenas de ficciones. En cine se consagró con Últimas imágenes del naufragio, de Eliseo Subiela, y brilló en muchas obras de teatro. Aunque nunca dejó de actuar, Noemi Frenkel está muy dedicada a la escritura y Bosque migrante, una judía se desarma, de la Editorial Milena Caserola, es su último libro.
LA NACION conversó con la actriz sobre los personajes que le dejaron huella, el libro con detalles autobiográficos que publicó hace unos meses y que la llevaron a reflexionar sobre el pueblo judío y su gran viaje transformador en busca de sus raíces.
-Algunos creen fue fuiste una actriz fetiche para Eliseo Subiela. ¿Qué pensás?
-No lo sé. Hice el doblaje del personaje que era La Santa en Hombre mirando al sudeste y viéndonos a Lorenzo Quinteros y a mí, al director se le ocurrió hacer una historia de una pareja de, aparentemente, dos fracasados. Y fue Últimas imágenes en naufragio. Fue una hermosa experiencia trabajar con él. Y creo que en los últimos años están revalorizando su trabajo. En un momento, su cine quedó un poco fuera de tendencia y hubo una cierta injusticia de desvalorizar lo que había traído… A lo mejor eran los movimientos de renovación artística que tienen que venir a descabezar lo anterior.
-A partir de ese momento tenés una larga carrera como actriz, y también como productora, directora, escritora…
-Sí, en los últimos años me volqué muchísimo a la literatura, algo que siempre amé. En un momento se produjo un giro, mientras estaba escribiendo un monólogo para hacer en teatro. Ya había concebido otros espectáculos, pero esa vez fue de cero. La obra se llamó Casandra Iluminada, y ahí me encontré con una dimensión de goce total porque la escribí, la protagonicé, la gestioné y codirigí. Al poco tiempo se abrió la carrera de Licenciatura en Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes y me anoté. A partir de ahí fue todo un gran entrenamiento, una inmersión, un aprendizaje en la nutrición de todo eso que tenía desde siempre. De chica, mi primera fantasía fue ser escritora y estudié periodismo y Letras, aunque no las terminé porque me volqué al teatro y encontré en la actuación un espacio maravilloso.
-Hasta que el teatro volvió a llevarte a la escritura...
-Casandra iluminada también se publicó en el CELCIT (Centro de Estudios Latinoamericanos de Teatro) y por eso se lee en toda Latinoamérica y muchas veces me han pedido la obra para hacer en otros sitios, y hay ponencias académicas porque trabajé con un personaje de la tragedia griega. Después publiqué un poemario que se llama Trazos de la serpiente y una novela de ficción que se llama Cuervo. Hace pocos meses salió mi último libro, Bosque Migrante, una judía se desarma, por editorial Milena Cacerola, y no es una novela de ficción.
-¿Es una autobiografía?
-Tiene referencias a mi vida y una crónica de un viaje que hice a Polonia en 2022, buscando mis raíces. Todos mis abuelos y mis tíos vinieron de Polonia antes de la Primera Guerra Mundial así que se salvaron, y mis padres nacieron acá porque eran los hermanos más chicos de sus familias. Nunca se hablaba de los que habían quedado. Por ejemplo, yo no sabía que mi abuelo paterno tenía hermanos que habían quedado en Polonia. En mi familia todo eso era un tabú, de eso no se hablaba. Investigando me encontré con mucha información. Fue casi una tarea detectivesca, e hice el viaje para sentir en mi cuerpo qué era Polonia y cómo me vinculaba con mi pasado. Fue muy emocionante. Entendí que habían quedado familiares ahí, y aunque yo no supiera quiénes eran, los habían asesinado. Fue un viaje transformador que también movilizó cosas de memoria y de identidad, porque si bien fui criada en una familia judía tradicional, siempre tuve una rebeldía al mandato familiar y no había abrazado la cosa de la colectividad judía. Entonces, siempre había sido un tema de conflicto familiar.
-¿Y a partir de ahí qué cambió?
-Cambió que comprendí mucho más el trauma familiar. Y sentí mucho amor, mucho reconocimiento, mucha compasión, mucha comprensión de qué era eso que ellos traían, y toda su rigidez. Por más que supiera sobre el Holocausto, lo sentí en mi propia sangre. Cuando volví seguí escribiendo este proyecto de novela. Después sucedió lo del 7 de octubre de 2023 (el atentado de Hamas a Israel) y me generó también una gran conmoción por mi educación en cuanto a cierta fidelidad a la idea del Estado de Israel y lo que representaba para la comunidad judía. Empecé a investigar, no solamente mi pueblo sino también el pueblo palestino.
-¿Y hoy cuál es tu mirada?
-Entendí que el proyecto sionista implicó un proyecto de limpieza étnica del pueblo que vivía ahí como originario, pero son los palestinos quienes fueron desplazados de sus hogares. Expulsados, y muchos masacrados. Yo no era consciente de todo eso y tomé contacto con la gran injusticia y la lógica enemistad. Es algo a lo que me opongo firmemente y que me interpela como judía porque dicen que lo están haciendo en mi nombre, para defenderme. Y yo digo que en mi nombre eso no lo hago.
El periodismo, las letras y Alfredo Alcón
-¿Cómo tomaste la decisión de ser actriz?
-Estudié periodismo durante dos años en el Instituto Grafotécnico y en un momento decidí pasarme a Letras. Paralelamente estudiaba teatro, y a través de la actuación sentí un camino de libertad que no tenía en otro lado; fue una liberación.

-¿Es verdad que Alfredo Alcón tuvo algo que ver?
-Ya estudiaba en el Conservatorio cuando hice Strogonoff, en El Vitral. Iba poca gente, pero un día fue Alcón porque se corrió la bolilla de que la obra era muy buena y había una pendeja que llamaba mucho la atención. Era yo (risas). Rodolfo Morttola estaba preparando una película, El dueño del sol, y Alfredo le dijo que me fuera a ver y después me convocó. Con Alfredo tuve un vínculo hermoso.
-Ahora estás protagonizando Matria, ¿de qué se trata?
-Terminamos hace unos días y volvemos en agosto a El excéntrico de la 18º. Es una obra hermosa que hacemos con María Espinosa, Elvira Onetto e Isabel Quinteros, y explora la experiencia de cuatro mujeres argentinas, cuyas vidas quedaron marcadas por un mismo hecho común: sus hijos fueron enviados a la guerra de Malvinas. Ellas no se conocen, pero están unidas por la espera, el desgarro y la fuerza silenciosa con la que atravesaron aquel otoño de 1982. Evidentemente, me sigue atravesando la cuestión de las guerras. Estoy en contra de la idea de la guerra que enfrenta a un pueblo con otro porque, en realidad, los que se benefician son los fabricantes de armas, los fabricantes de drones, los fabricantes de inteligencia artificial y las autarquías que dominan el mundo y que infunden odios y miedo.
View this post on Instagram
-¿Siempre pudiste ganarte la vida con el arte?
-En general sí, aunque también trabajé unos años en la empresa familiar que era una distribuidora de planchas acrílicas. La fundó mi papá y se vendió cuando murió. El trabajo del actor es muy irregular y tengo una hija que ya es grande, pero en ese momento tenía que mantenerla. También he dado clases de teatro muchas veces, y me encanta. Ahora estoy dando clases de artes escénicas en la Universidad de La Matanza. Y descubrí la escritura… Tengo una zona muy intelectual.
-Y contrasta con algunos de tus trabajos. Fuiste parte de Jugate conmigo, por ejemplo...
-Fue en un momento de un giro en mi vida. Ya tenía una hija y me había ido a vivir al campo, en las afueras de Moreno. Me llamaron para trabajar con Cris Morena para una ficción que había dentro de ese programa, Life College. Había hecho solamente unitarios y teatro oficial, todo muy prestigioso, y mi representante me dijo: “Vas a decir que no, ¿no?”. ¿Por qué no? Me pagaban, y en el contexto en que vivía, veía a mis vecinos levantarse tempranísimo, tomar un colectivo y el tren para ir a trabajar. ¿Cómo iba a escupir al cielo yo? Y acepté y lo disfruté.
-Echaste por tierra todos los prejuicios y aceptaste…
-Sí. En ese momento había una marcada diferencia entre quienes hacían teatro oficial y televisión. Y si yo iba a un casting había productores que no me conocían a pesar de que había ganado premios internacionales. Lo que nunca acepté es meterme en un proyecto que yo sintiera que bastardeaba los criterios profesionales. Pero soy una trabajadora.
-Hiciste muchísimas ficciones, ¿hay alguna que hayas disfrutado más por alguna razón?
-De fulanas y menganas, con Olga Zubarry y Martha Bianchi, fue una escuela para mí. Fueron tres años a puro aprendizaje y gané un Martín Fierro. Eran personajes y libros maravillosos. El primer unitario con temática sobre las mujeres. Fue un ciclo precursor, a finales de los ’80. Y recuerdo también un personaje que gocé mucho en la novela Amor sagrado, con Grecia Colmenares. Era una coproducción con Italia, una historia de época en la que fui una villana, contrafigura de la protagonista. Eran escenas increíbles, con libros de Ana María Montes y María José Campoamor, y después me enteré que había colaboración de forma anónima de Ricardo Monti. Yo tenía unos monólogos hermosos y todavía recibo mensajes de Italia, porque cada tanto la siguen dando.
-¿Algún otro?
-Otro personaje de telenovela increíble fue el que hice en Herederos de una venganza. Yo hacía un personaje que era una alemana asesina serial, mano derecha del personaje de Rodolfo Ranni. Era formidable jugar con eso. Tuve muchas satisfacciones en todos estos años, y con la televisión conocí la popularidad. Otra experiencia muy plena fue cuando produje Los padres terribles de Jean Cocteau y fui productora de teatro comercial además de hacer un personaje. Fue un golazo en el que puse en juego muchas cosas y corríamos un riesgo artístico. Me gusta que el teatro le mueva el piso a la gente y que no salga igual que como entró.
-Sos perfil muy bajo, ¿tenés familia?
-Mi hija Luz, que ya tiene 34 años y es música, cantante, pianista, compositora, docente. Me siento muy orgullosa. Su papá es músico, pero nos separamos hace muchos años, cuando ella era chica. Nunca fui mediática, pero aproveché la popularidad y participé en Actrices Argentinas. Por ser conocidas pudimos contribuir a las campañas por el aborto legal, por ejemplo. Comprometerme con el activismo feminista desde el lugar de actriz también fue muy interesante y ahí sí puse la cara.
Agradecimientos: @nadinapasteleria
Ver fuente
Final del juego
La pasión se renueva. Cada cuatro años. A pesar (o raíz) de los cambios. De que el negocio le gane al deporte. Aparecen nuevos fanáticos. Hasta algunos a los que no les interesa el fútbol. Aunque el Mundial 2026 tenga 48 equipos y 104 partidos. Demasiados entre selecciones de países sin tradición, calidad, ni cercanía. Pero parece ya no haber partidos irrelevantes. Sobre todo, entre adolescentes. Capaces de adoptar nacionalidades de las que casi nada sabían hasta que empezó a rodar la pelota. Capaces de alegrarse o amargarse con resultados de la frase de grupos como si fuera un partido decisivo para la albiceleste.
No es la globalización ni la hiperinformación la fuente de estos fanatismos sucesivos y, aparentemente, inexplicables. No es pasión inocente. Ni simpatías ocasionales por los más débiles o los adversarios de nuestros rivales históricos. El grito de gol o el insulto al aire se deben a otra cosa. Cada vez más frecuente. Y preocupante. Son las omnipresentes apuestas. Legales, clandestinas y hasta con fines nobles. Causa de alegrías efímeras, frustraciones duraderas y hasta deudas impagables. Mientras tanto, casi toda la dirigencia política y deportiva las promueve, aunque contaminen todo. Como un vicio destructivo. Hasta el final. Del juego. Y algo más.
Ver fuente
Anne Bancroft y Mel Brooks: un grito, una cena modesta y un amor que perduró por más de 40 años

La historia de amor de Mel Brooks y Anne Bancroft es una de las más románticas de Hollywood. Se conocieron en un estudio de televisión y nadie creía que ese romance entre dos personalidades aparentemente tan opuestas pudiera prosperar. Pero se amaron profundamente durante más de cuatro décadas, tuvieron un hijo y estuvieron juntos hasta la muerte de ella, ocurrida en 2005.

Cuando se cruzaron por primera vez, él daba sus primeros pasos en Hollywood y ella ya era una estrella del cine y de Broadway. Se conocieron durante los ensayos del espectáculo de variedades Perry Como’s Kraft Music Hall. Brooks, cautivado por la belleza de la actriz, le pagó a un asistente para que averiguara a qué restaurante iría esa noche; buscaba un aparente encuentro casual. Lo logró, pero el asunto no pasó más allá de un cordial saludo.
Sin embargo, Mel insistió. Por esos días ambos estaban grabando participaciones en diferentes programas y cuando él la vio pasar no dudó en gritarle “¡Anne Bancroft, te amo!”, de un estudio de televisión a otro, lleno de personas que, curiosas, se dieron vuelta para mirar quién gritaba. Y Anne también. Se frenó, buscó con la mirada y preguntó quién había dicho eso. “¡Mel Brooks!”, respondió él. Y Anne soltó la primera carcajada de las muchas que compartieron. Sucedió en 1961, en Nueva York.
Un restaurante chino y un billete bajo la mesa

La primera cita fue en un restaurante chino bastante modesto, de los pocos que él podía pagar. Dice la leyenda que a mitad de la cena, Mel le confesó que estaba quebrado. A la hora de pagar la cuenta, Anne le pasó un billete por debajo de la mesa y él pagó, con naturalidad. Quienes los conocieron en ese momento aseguran que ese gesto los conectó para siempre. Alguna vez la actriz confesó que la mayoría de los hombres se sentían intimidados frente a ella. En cambio, Brooks no dudó en seducirla y encima confesarle que no tenía nada de dinero. Ese descaro le jugó a favor y desde entonces nunca más se separaron. En varias entrevistas ella confesó que se enamoró de él al instante porque nadie la había hecho reír así en toda su vida.

Bancroft venía de un divorcio y de interpretar papeles muy serios en Broadway y en cine. Brooks también estaba divorciado y su fuerte era la comedia. Todos pensaban que ese amor no iba a durar mucho tiempo porque venían de mundos distintos, pero ellos siguieron adelante. Se casaron el 5 de agosto de 1964 en la Oficina de Matrimonios de Manhattan, en una ceremonia íntima y lejos de los lujos y el glamour de Hollywood. En 1972 nació su único hijo, Max.
En casa y en el trabajo
Fueron una de las parejas más queridas de Hollywood y trabajaron juntos en varias oportunidades. En 1976 Brooks filmó la comedia muda La última locura de Mel Brooks, donde ella hace una participación junto a otras grandes figuras como Liza Minnelli y Paul Newman.

En 1980, él fue productor ejecutivo del film de David Lynch El hombre elefante, en el que Bancroft tuvo un papel. Brooks solicitó no aparecer en los créditos del celebrado film -que tuvo ocho nominaciones al Oscar- porque temía que el público no lo tomara en serio por su fama de comediante. Entonces, se le ocurrió fundar la productora Brooksfilms para lanzar el proyecto de forma anónima.
En 1983 compartieron el set en Soy o no soy, y en 1995 repitieron en Drácula muerto pero feliz, donde Brooks interpreta al profesor Van Helsing y Bancroft aparece en un papel secundario. En televisión grabaron un episodio de Curb Your Enthusiasm en 2004, uno de los últimos trabajos que hizo ella antes de fallecer.
En teatro no trabajaron juntos, aunque colaboraron indirectamente en varios proyectos ya que Bancroft alentó a Brooks a convertir en películas famosos musicales de Broadway como Los productores y El joven Frankenstein. Dicen que él dudaba en llevar Los productores al cine hasta que su esposa leyó el borrador del guion, se rio a carcajadas y le dijo que tenía que filmarlo; fue la primera película que dirigió Brooks y le dio un premio Oscar en 1967.

Fueron inseparables y asistían juntos a todos los eventos y entregas de premios, aunque pocas veces hablaban de su vida privada. Sin embargo, en una ocasión le preguntaron a la actriz cómo se sostenía un matrimonio luego de tantos años y ella respondió: “Todavía me emociono cuando oigo su llave en la puerta de casa y pienso ¡por fin va a empezar la fiesta!”.
A principios de 2005, a Anne Bancroft le diagnosticaron un cáncer de útero muy agresivo. Brooks no se separó de su cama ni un solo día hasta que ella murió, el 6 de junio de ese año en el Hospital Mount Sinai, a los 73 años.

El comediante quedó devastado, y durante algunos años se recluyó en la intimidad de su casa. Le tomó una década volver a trabajar hasta que un día dijo que no podía “entregarse” a la tristeza para siempre: “Hay que rascar el fondo de uno mismo para seguir caminando”.
Hoy, con casi 100 años, Mel Brooks recuerda a Anne Bancroft con el mismo amor de ese primer día en el que se propuso conquistarla y gritó su nombre.
Ver fuente
Mariano Di Cesare ¨Lejos de Todo¨ de John Cassavetes a la construcción de un espacio para que sucedan cosas

En el marco del podcast La máquina de hacer canciones, Mariano Di Cesare, el mentor de la agrupación Mi Amigo Invencible, diseccionó el proceso de creación de su reciente sencillo, Lejos de todo. La canción, que nació a partir de una intuición melódica sobre un piano, se consolidó como un punto de inflexión en la trayectoria del grupo, marcando una apertura hacia sonoridades más sintéticas y populares. Sobre este cambio de piel, Di Cesare confesó: “El proceso del disco era una transformación experimental al pop de la banda; era como un cambio de piel muy fuerte”.
Consultado por la temática central de la letra, el músico reveló que gran parte de su narrativa fue impulsada por la lectura de las entrevistas al director de cine John Cassavetes. Según explicó, la obra refleja una búsqueda de naturalidad y desencuentros. “Trato de armar una situación y no hablar de algo, sino construir un espacio en el cual puedan suceder cosas”, afirmó el compositor. La letra aborda, además, la ansiedad cotidiana frente a la exposición y el consumo de alcohol, temas que Di Cesare arrastra desde hace décadas y que utiliza como vía de canalización creativa. “Ya bebí de más, hablé de más esta noche, es algo con lo que lidio constantemente”, admitió durante el encuentro.
El abordaje técnico de la grabación contó con la producción de Mariano Otero, cuya intervención resultó clave para alcanzar el objetivo de simplificación sonora que perseguía la banda. El líder del grupo relató cómo fue el trabajo en el estudio para lograr que el tema no se perdiera en complejidades innecesarias. “Mariano Otero quería que la melodía principal sea solo la voz”, destacó, valorando la capacidad del productor para limpiar los arreglos. Durante la charla, no faltaron las anécdotas, como el curioso origen del título original del tema, apodado inicialmente como Chico Loro, y los guiños musicales a The Beatles que se colaron involuntariamente en la coda final.
Sobre la disciplina necesaria para crear, Di Cesare desmitificó el concepto del rayo inspirador repentino, sosteniendo que la composición es una habilidad que requiere ejercicio constante. “La disciplina es lo que te va a llegar; es un músculo que, mientras más ejercitas, mejor va a salir”, aseguró, diferenciando su método de aquellos que dependen de las fórmulas de moda. Finalmente, reflexionó sobre la importancia de mantenerse alejado de la saturación digital para proteger la propia voz artística. “En mi caso me intoxica, me hace pelota”, concluyó sobre el uso de redes sociales previo a una etapa de composición. El encuentro dejó en claro que, más allá de la estructura pop, la música de Mi Amigo Invencible sigue buscando una verdad propia, lejos de las modas pasajeras.
Ver fuente
Resultados de la quiniela y tómbola nocturna del martes 16 de junio
Ver fuente
Detuvieron a trece personas, entre ellas cuatro menores tras operativos en Marconi: también incautaron armas y drogas

Ver fuente
"Se nos trata de imponer un barrio privado": vecinos de Canelones cuestionaron en el Parlamento proyecto de chacras en Laguna del Cisne

Ver fuente
Caso de la anestesista condenada por mala praxis: Lema tildó de "decepcionante" comparecencia de Lustemberg en el Parlamento

Ver fuente
Nueva denuncia penal contra Manuel Adorni: ahora, por el viaje en vuelo privado a Punta del Este

Ver fuente
"El vuelo a Punta del Este lo pagó Manuel Adorni": la confirmación del compañero de viaje en vivo a C5N

Ver fuente
El descargo de Victoria Villarruel por el aumentazo de dietas: "Queda a criterio de cada senador donarlo"

Ver fuente
Hasta Joni Viale destrozó a Manuel Adorni por sus viajes: "O se gastó el 25% de sus ahorros o es una dádiva"

Ver fuente
Brasil: el polémico video de uno de los detenidos por lanzar a una joven desde un puente

Ver fuente
"El presidente Trump perdió la guerra", el durísimo editorial del New York Times contra el magnate republicano

Ver fuente
Alemania prepara búnkeres por miedo a una tercera guerra mundial

Ver fuente
Aseguran que la joven arrojada al vacío sin soga en Brasil no murió en el acto

Ver fuente